Todo fanático de las guitarras ha estado en esta situación: llevas anhelando una guitarra por meses, incluso años, pero simplemente está fuera de tu alcance. Así que pasas tus días, con la cara pegada a la vitrina de la tienda de guitarras, admirando a esa Les Paul que elevaría tu habilidad como guitarrista a otro nivel.
Un día decides dar el paso y entras en la tienda. Tomas esa Gibson Les Paul y te encuentras con lo que esperabas: la suavidad del sonido, la facilidad al tocarla, el hermoso acabado y la calidad de los materiales. Tratas de evitar mirar la etiqueta de precio colgada del clavijero, balanceándose allí, casi burlándose de ti. A pesar de tus esfuerzos, terminas mirando la etiqueta, y la tristeza más profunda te invade el corazón.
Sin embargo, quizá aún hay esperanza: está en Japón, es 1970 y el propietario de la tienda es un hombre llamado Yoshitaro Hoshino. Te muestra otra Les Paul, pero esta vez es una Ibanez. Estás confundido: "¿pero qué es esto?" preguntas. Él te mira y asiente, como diciendo “pruébala” con su gesto. Comienzas a tocar y las mismas sensaciones de antes reaparecen. La calidad y el sonido son prácticamente idénticos, o incluso mejores en algunos aspectos. Pero hay una gran diferencia: la etiqueta de precio. El precio de esta guitarra es casi la mitad del precio de la anterior.
La guitarra en tus manos es una guitarra japonesa que en el futuro será conocida como una “lawsuit guitar” (guitarra de “demanda” en español, entendiendo “demanda” como una “acción judicial”) e involucrará a marcas de renombre como Burny, Fernandes, Greco, Tokai, Guyatone e Ibanez. La historia de estas guitarras es fascinante, así que vamos a conocerlas juntos:
Comprar guitarras de Japón

España, Japón a América
Corría la década de 1930, en Nagoya, Japón, y la cadena de librerías Hoshino Shoten se enfrentaba a la creciente demanda de instrumentos musicales occidentales debido a la occidentalización del país. Ante este panorama, la cadena optó por expandirse y diversificar su oferta, dando origen a Hoshino Gakki, una división especializada en la importación de guitarras clásicas de alta gama al país.
Las primeras guitarras importadas por Hoshino Gakki estaban hechas por un famoso luthier llamado Salvador Ibáñez. Luego, en 1935, en lugar de seguir importando guitarras, la empresa decidió comenzar a fabricar sus propios instrumentos en Japón. Fue así que, en honor al exitoso luthier, decidieron llamar a la marca “Ibanez Salvador”, que con el tiempo se acortó a simplemente Ibanez.
Luego de que las fábricas de Ibanez fueran destruidas durante la Segunda Guerra Mundial y sus fundadores hicieran grandes esfuerzos para reconstruir su negocio y reputación, Ibanez se convirtió en un negocio exclusivamente de exportación. Para principios de la década de 1970, estaba trabajando con algunos de los mejores fabricantes de guitarras y amplificadores de Japón.
Al otro lado del mundo, un fabricante de guitarras llamado Harry Rosenbloom vendía guitarras hechas a mano en su tienda de Pensilvania. Incapaz de satisfacer la demanda, comenzó a importar guitarras Ibanez a los Estados Unidos y a venderlas a través de su empresa, 'Elger Guitars'.
Considerando la calidad de estas copias y que costaban mucho menos que sus versiones originales, la popularidad de las guitarras Ibanez, Fernandes y Greco se disparó, transformándose en una importante competencia para sus contrapartes estadounidenses Gibson, Taylor o Martin.

En 1971, Hoshino Gakki compró Elger Guitars y la renombró 'Ibanez, USA'. Es exactamente aquí donde realmente la historia se pone buena.
En ese entonces, algunas marcas de guitarras estadounidenses, incluidas Gibson y Fender, no eran conocidas por su calidad consistente, sin embargo, sus precios seguían siendo altos. Este vacío en el mercado fue en el que Ibanez vio una oportunidad. Entonces, después de adquirir Elger Guitars, Hoshino Gakki comenzó a fabricar réplicas de modelos populares de Gibson y Fender, ofreciendo experiencias similares a un precio más accesible.
Muy pronto, otros fabricantes de guitarras japonesas comenzaron a replicar la idea de Hoshino Gakki. Por ejemplo, cuando se trataba de guitarras eléctricas, Fernandes, otra famosa marca de guitarras japonesa, tomó referencias de los diseños de Fender, creando copias casi exactas. De manera similar, Takamine buscó ideas en los productos de Martin, construyendo guitarras acústicas que eran muy parecidas a algunos de sus modelos más famosos.
Aunque inicialmente la calidad de estas copias no era la mejor, para mediados de los años 70 se volvieron muy populares tanto entre principiantes como entre profesionales. Incluso, algunos guitarristas comenzaron a preferirlas por sobre sus contrapartes originales estadounidenses.
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Las demandas: Gibson contra Ibáñez
Pero ahora: ¿cómo es que se ganaron el apodo de "lawsuit guitars" o “guitarras de la época de las demandas”? No es difícil imaginar lo que pasó.
Al principio, las marcas estadounidenses estaban muy calladas, pero a medida que las ventas de sus instrumentos cayeron como consecuencia del éxito de estas guitarras importadas que copiaban sus modelos originales, fue que decidieron emprender acciones legales.
Al final, hubo menos demandas de las que podrías imaginar: la única que vale la pena es la disputa entre Gibson e Ibanez sobre el diseño del clavijero.

Para 1977, en Gibson ya estaban hartos. Habían observado una caída en sus ventas durante demasiado tiempo y decidieron que era hora de hacer algo al respecto. Fue así que demandaron a la empresa matriz de Ibanez, Elger (la cual Hoshino había adquirido en 1971), por infringir los derechos de autor del diseño del clavijero, conocido como el diseño "open book" o "bigote".
Gibson no solo intentaba detener a Ibanez, sino que también parecía querer enviar un mensaje a toda la industria japonesa de réplicas de guitarras.
La demanda se resolvió fuera de los tribunales en 1978. Los detalles exactos del acuerdo no son de conocimiento público, pero sabemos que Ibanez modificó el diseño de su clavijero.
Esta batalla legal marcó un nuevo comienzo para Ibanez. La empresa aprovechó la oportunidad para realizar grandes cambios en sus diseños, procesos de fabricación y calidad de artesanía. Lanzaron modelos de guitarra completamente nuevos, como los modelos Iceman y Destroyer, justo a tiempo para la revolución del metal de la década de 1980.
Es importante mencionar que, técnicamente, las verdaderas "guitarras de demanda" son sólo las réplicas de Les Paul de Ibanez con el clavijero "open book". Todas las demás comparten el mismo tiempo y espacio, pero no están en el mismo grupo. Aunque en la actualidad, a menudo usamos el término "lawsuit guitar" como una etiqueta general para todos los instrumentos lanzados por marcas japonesas durante este periodo. Esto no significa que todas las demás guitarras que no son la copia de Les Paul no sean excelentes, pero simplemente es importante aclarar la distinción dentro de su clasificación.
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El legado
Más de 50 años después de su creación, las “lawsuit guitars” o “guitarras de la era de las demandas” son algunos de los instrumentos más buscados en el mundo. Pero no solo eso: marcas como Fernandes, Greco y especialmente Ibanez, terminaron por construir una reputación inmensa. Ibanez ha sido escogida por grandes artistas como Steve Vai, Ichika Nito, Paul Gilbert y Yvette Young como su marca de preferencia. Por otro lado, hoy en día Ibanez ya no es una marca conocida por copiarle a Gibson o Fender, sino que ahora son sus modelos originales los que son copiados por otros. Pero como dice el viejo dicho: "La imitación es la forma más sincera de halago".
La “era de las demandas” sirve como recordatorio de que la competencia puede ser un poderoso catalizador para la innovación. Los fabricantes japoneses, enfrentados al desafío de la asequibilidad, no solo replicaron diseños existentes, sino que también ampliaron los límites de calidad y facilidad para tocar un instrumento. Esto, a su vez, obligó a las marcas estadounidenses a mejorar sus procesos de fabricación.

Desde la década de 1920 hasta la actualidad, la historia de las guitarras japonesas ha sido escrita por marcas y personas que no temen a la innovación, y durante la década de 1970, empresas como Hoshino Gakki obligaron a un negocio estancado a evolucionar.
Finalmente, ten en cuenta que comprar una guitarra vintage sin número de serie requiere tomar precauciones adicionales. Siempre intenta asegurarte de todas las formas posibles para confirmar la autenticidad de una “lawsuit guitar” antes de comprar. Pero si algún día estás mirando con tristeza por la vitrina de una tienda de guitarras y ves una Ibanez Les Paul sin número de serie y con clavijero de estilo "bigote", corre y cómprala. ¡Espero que puedas permitírtelo!